El bocadillo de Nocilla

Varias campañas de publicidad venden los recuerdos de la década de los 80 con nostalgia.

El bocadillo de Nocilla


(Artículo de opinión. Publicado en Diario Metro el 4 de septiembre de 2008.)

Uno descubre que se ha hecho mayor cuando en la calle los niños le llaman “señor”. Ayer estábamos sorbiendo Colajets en el parque y de repente… Hoy necesitamos que un anuncio nos levante el ánimo diciéndonos: “¡Estás hecho un chaval!”. El verano nos ha dejado una de las mejores campañas de publicidad del año, la de Cocacola y su “ni consola ni consolo”. Viene a decir que convertirse en adulto tiene sus dramas, como perder el pelo o enfrentar el Euribor pero, eh, ¿te acuerdas del Scalextric y los pantalones pitillo? ¡Manténte joven por dentro!

No es la primera vez que Cocacola vende sus burbujas con nostalgia (lo de que los niños te llamen “señor” es de su anuncio del año pasado, en el que salía Mayra Gómez Kemp). También patrocinaron el musical “Hoy no me puedo levantar”, con canciones ochenteras de Mecano. Parece que está de moda mirar 20 años atrás.

Apelar a los recuerdos se ha convertido en un filón para muchas marcas. Willy Fog aparece en un anuncio de Telefónica, mientras su competidor Vodafone se inspira con la música de La Abeja Maya. La publicidad trata de crear un vínculo emocional entre compradores y productos. Una forma de conseguirlo es evocando las canciones, los juegos o las series de tv de la infancia, que recordamos como una época feliz y mágica.

Los anuncios nostálgicos también ayudan a pasar el relevo a la próxima generación de consumidores. Es lo que ha hecho Ariel, que nos invitaba a escoger su detergente porque es el que veíamos usar a nuestra madre. Y Nocilla, que nos pregunta porqué ahora nuestros hijos no van a poder merendar lo mismo que nosotros cuando éramos pequeños.

Hay un último motivo para que tantos anuncios se estén acordando de los años 80: la mayoría de los creativos que trabajan en las agencias de publicidad fueron niños o adolescentes en aquel tiempo. Se dice incluso que el primer correo-cadena que circuló por Internet rememorando esa década, lo escribió un publicista. Es un gran reto, lanzar una campaña que provoque un pinchacito en el corazón a los que la vean. Y está bien que Cocacola nos recuerde que la vida es crecer, no hacerse viejo.

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