Un gesto de amor para su intestino

Algunos productos tienen propiedades laxantes, pero para anunciarlos a veces hay que dar largos rodeos con metáforas.

Un gesto de amor para su intestino


Pinchar un globo, besar el príncipe o marcarse un baile. El mundo de la publicidad ha interpretado con desorbitada imaginación el acto de ir de vientre y eso no ha pasado desapercibido para los espectadores, que critican la mojigatería de los anuncios para referirse a esta tarea íntima tan cotidiana. ¿Originales o recatados? Repasamos ahora algunos spots que nos prometen unos minutos felices en el baño.

El ejemplo más sonado y reciente es el de Fave de Fuca. Su campaña muestra a una joven que pasea airosa por la oficina, sintiéndose liberada tras visitar el trono de porcelana. El spot se ha convertido en la sensación del verano, gracias a su melodía y al desparpajo de la chica.

Otros fármacos han querido asociarse con un estilo de vida de viajes y aventura. La protagonista del último anuncio de Dulco-Laxo disfruta de un viaje en barco, sin que los desajustes intestinales le arruinen la diversión. Además, las imágenes de velas izadas, melenas al viento y risas en alta mar nos transmiten paz de espíritu y libertad.

Un viaje distinto era el del autobús de turistas de Micralax, en el que las tripas de una joven acaban resentidas después de un día de visitas a la carrera. Por suerte, nada más llegar al hotel encontraba el modo de volver a estar tranquila. El tono humorístico del anuncio ayuda a quitar hierro a la delicada situación.

Pero aparte de grageas y enemas, otros productos han conseguido gran tradición en el ramo de la evacuación: los alimentos ricos en fibra. Los hombres de Madison Avenue vieron cómo el estreñimiento angustia a nuestra sociedad y han posicionado muchos productos para resolverlo, sobretodo a la hora del desayuno: la leche (observe cuánta felicidad desprenden estos personajes al salir del baño) y las galletas (algunas lo dicen todo con la marca).

En este sector, dos nombres ya son iconos de la regularidad y el alivio. El primero, el de los cereales de Kellogg’s, que han convertido “la hora All-Bran” en sinónimo de puntualidad en la cita con el inodoro. La marca también ha crecido con otros productos, que insisten en que nos ayudarán a estar de mejor humor por las mañanas.

Y por supuesto, destaca el yogur Activia. Millones de consumidores agradecen a los bífidus que les hayan puesto sus relojes en solfa. Y durante décadas han seguido las evoluciones del discurso de la marca, desde los tiempos en que se llamaba Bio y el actor José Coronado se refería a su tránsito intestinal con un gesto que ya es hito publicitario, hasta las campañas más recientes, que aluden a vivir la vida plenamente, bajo el eslógan “Libérate”.

Esto mismo ha sucedido a lo largo de los años con los anuncios de laxantes, antaño se anunciaban con metáforas de tuberías atrancadas, pero hoy venden la promesa de la felicidad desbordada, la libertad y un torrente de energía. Los profesionales de la publicidad han convertido ese trabajo ingrato en un desafío creativo. Y a los espectadores, nos regalan una sonrisa al mostrar de cuántas maneras diferentes se puede explicar que en la oficina alguien acaba de enviar un fax.

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