¡Es el nacionalismo, estúpido!

Recopilamos los spots de las elecciones al Parlament de Catalunya del 25 de noviembre, en una campaña monopolizada por la identidad nacionalista

¡Es el nacionalismo, estúpido!


Ni la colosal crisis económica que sufrimos, ni el deterioro del estado del bienestar, ni desarrollar una democracia más participativa, ni discutir los valores y las normas, ni repensar el modelo de desarrollo. Ningún asunto mereció mayor atención, pese a ser todos ellos acuciantes y decisivos para nuestro futuro como sociedad, que los nacionalismos, en la campaña de las elecciones al Parlament de Catalunya del 25 de noviembre de 2012.

A continuación en TV Anuncios repasamos la estrategia y los mensajes de los partidos que concurrieron a los comicios.


Los más polémicos

Esta campaña nos deja una polémica inaudita: el vídeo electoral más controvertido no fue el de ningún partido, sino el spot institucional que comunicaba los comicios.

En el anuncio de la Generalitat, varias personas rememoran momentos clave en la historia reciente de Catalunya, entre ellos la gran manifestación de la Diada del 11-S cuyo clamor independentista motivó el adelanto electoral (la legislatura no debía agotarse hasta 2014). La pieza, creada por la agencia Imagina, trasladaba a la cita del 25-N esa imagen para convertirla en otro momento decisivo.

La Junta Electoral Central resolvió que dicho spot vulneraba la Ley Electoral porque incentivaba el voto y porque se emitió en medios privados. Stricto sensu, la campaña institucional sólo puede informar de la fecha de las elecciones y de los procedimientos de voto, y sólo puede planificarse en los espacios gratuitos de propaganda en los medios públicos.

Por otra parte, también causó conmoción el spot de PACMA, el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal. En él aparecen escenas reales de maltrato hacia los animales, como es habitual en sus campañas, pero una de ellas destacó por su crudeza, la imagen de un hombre matando un perro de un golpe en la cabeza y abandonándolo en el suelo, donde se retuerce moribundo. La Junta Electoral ordenó que el anuncio se emitiera fuera del horario infantil.

Una campaña de banderas

La decisión del presidente autonómico Artur Mas de adelantar las elecciones para emprender un proceso soberanista tintó toda la campaña con el debate catalanismo-españolismo, en sustitución del clásico izquierda-derecha de la política.

Convergència i Unió concentró en ese concepto su discurso electoral. Iniciar un período en el que el pueblo pueda ejercer su “derecho a decidir”, refiriéndose a un futuro referéndum en el que se vote si Catalunya se segrega del resto de España y conforma un estado independiente. Y que se resumió en el eslogan “La voluntat d’un poble”.

Su campaña expresa también la sucesión de los hechos que conducen a la convocatoria de las elecciones: en el primer spot son ciudadanos anónimos los que aspiran a conseguir “un país más libre”; en el segundo el candidato se erige en el líder para construir ese camino, pasando de un pedregal a un escenario donde una multitud eufórica enarbola banderas catalanas (“senyeres” y “estelades”); y en el tercer anuncio Mas apela a los votantes para que depositen en él su confianza.

La campaña de CiU resulta notable desde el punto de vista publicitario, pero muchos electores acabaron castigando la coalición en las urnas otorgándole una mayoría más débil que en la anterior legislatura. “Mesiánica” fue la crítica más repetida contra la imagen de Mas alzando los brazos, rodeado de banderas.

Con este ambiente, incluso las propuestas económicas y de política social se vistieron con una bandera. En el caso de Esquerra Republicana de Catalunya, explicando que una Catalunya independiente traerá más riqueza para invertir en educación y en sanidad. Su candidato Oriol Junqueras mira reflexivo por la ventana mientras viaja, observando la marea nacionalista y arrogándose la legitimidad de que lo que reclamó la manifestación del 11-S es algo que su partido lleva décadas propugnando.

Ambas ideas tuvieron un efecto provechoso, ya que ERC consiguió el 25-N uno de sus mejores resultados electorales y ahora, convertido en socio del nuevo gobierno, ejercerá su influencia para desarrollar la aspiración por la soberanía.

En el extremo opuesto del espectro nacionalista, el Partido Popular también consiguió el éxito con sendos spots que mostraban las consecuencias negativas que acarrearía la independencia de Catalunya. En uno, una joven pareja atiende desesperanzada a la noticia de cómo la deslocalización de empresas provoca un aumento del paro, y en el otro un anciano descubre que el pago de su pensión peligra por causa de esa misma debilidad económica.

Ilusión contra miedo, es lo que criticaba la campaña del Partido Socialista. Tratando de mantenerse al margen de un debate copado por las emociones, el candidato del PSC, Pere Navarro, aparecía en sus spots asistiendo impasible al griterío crispado y radical de sus contrincantes. Fácilmente se podía advertir que los personajes de los anuncios eran caricaturas de Alicia Sánchez-Camacho, la candidata del PP, y de Artur Mas.

La campaña socialista ironizaba y a la vez se rendía a la evidencia de que la disputa nacionalista estaba monopolizando las semanas preelectorales. Pese a que Navarro se posicionaba a favor de “construir una Catalunya más justa y más solidaria, en los siguientes spots la “alternativa sin conflictos” y el “derecho a decidir” conducían a la propuesta de la formación, resumida en el eslogan “Federalisme, l’alternativa sensata”. La tibieza ante el extremismo (un modelo político de más autogobierno pero sin abandonar España) acabó reflejada en un mal resultado en las urnas.

Desigual suerte corrieron el resto de partidos con representación parlamentaria, aun entrando o no al trapo del debate nacionalista.

La cara positiva la exhiben Iniciativa per Catalunya-Verds y Ciutadans.

El primero, ICV-EUA, porque con su único spot, un plano-secuencia en el que el candidato Joan Herrera se muestra a favor de los necesitados, los niños, los enfermos y los descontentos con el poder financiero, lanza el mensaje de que sí existen alternativas (tal como asegura el eslogan “…I tant, si podem!”, traducido como “¡Vaya si podemos!”), y consiguió un muy buen balance electoral.

Para poner en su sitio la cuestión identitaria, el anuncio dedica sólo los tres últimos segundos a recordar que la formación tiene presente ese debate, y cuál es su posicionamiento: “por cierto, tenemos todo el derecho a decidir”, sentencia Herrera como si hablara de pasada.

Y en segundo lugar, Ciutadans triplicó su presencia parlamentaria con una campaña en la que confluían los ideales de los adversarios nacionalistas más extremos. Así, la suma del catalanismo y el españolismo se tradujo en el eslogan “Mejor unidos”.

Este partido capitalizó el sentimiento de los electores que se ven a sí mismos catalanes y españoles por igual, primero con un spot en el que Joaquín Sabina ponía letra al himno nacional (este vídeo es el más visto de toda la campaña en Internet), y después con el testimonio de su candidato Albert Rivera, hijo de un barcelonés y de una inmigrante malagueña.

Por contra, la cara negativa en el resultado electoral la protagonizó Solidaritat per la Independència. Esta formación había conseguido entrar en el Parlament en los anteriores comicios, gracias a un discurso soberanista muy marcado y a la fama de su primer dirigente, el expresidente del FC Barcelona Joan Laporta. Pero tras el 25-N, SI ha quedado fuera del hemiciclo.


Hay más siglas fuera del Parlament

La reforma de la Ley Electoral ha puesto las cosas más difíciles para aquellos partidos que desean concurrir a unos comicios. Además de los requisitos que se exigen para que sus candidaturas sean aceptadas, el mayor de los cuales es conseguir la firma de un 1 por 1.000 de los electores de cada circunscripción, está la acotada posibilidad de dar a conocer sus ideas. En lo que respecta a la publicidad electoral en televisión, como máximo pueden optar a 10 minutos de emisión de sus spots. La Junta Electoral es quien decide el reparto de estos tiempos.

¿Resuelven con creatividad estas limitaciones, los partidos sin representación parlamentaria? Los anuncios que lanzaron de cara al 25-N nos dejan toda clase de planteamientos.

Desde los que tratan de solventar la situación con anuncios que parecen meras animaciones de Powerpoint, como Farts.cat; hasta los continuistas con estrategias anteriores, como el mencionado PACMA o Plataforma per Catalunya; o los que tratan de vencer una producción sin alardes expresando una idea original, como hace Escaños en Blanco.

Sobre ellas, destaca la campaña de CUP, Candidatura d’Unitat Popular. El partido se convirtió en la sensación por su triunfo en la noche electoral, y entró en el Parlament precedido por un spot de buena factura, que exhibía su afinidad con las aspiraciones de las clases populares.

Vea también el Especial Propaganda en Internet, con el análisis de estos mismos spots y su efecto en las redes.


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