Llega el N-9, un día para la historia

La campaña para la consulta por la independencia de Cataluña culmina este 9 de noviembre tras una intensa actividad propagandística

Llega el N-9, un día para la historia


Este domingo 9 de noviembre no se celebra un referéndum, ya que lo suspendió el Tribunal Constitucional, ni una consulta ciudadana, ya que lo ha impedido el Tribunal Supremo, para decidir el futuro de Cataluña. Pese a que se han agotado todas las instancias y se han expresado en contra de esa convocatoria los máximos órganos judiciales españoles, la cita casi clandestina de este domingo marcará un hito para la sociedad catalana: será la ocasión para que la población de la Comunidad exprese su deseo de permanecer o no vinculada al Estado español, aunque el resultado no será ni oficial ni vinculante.

ACTUALIZACIÓN 11/11/2014: La votación se celebró con la participación de 2,3 millones de ciudadanos. El 80% se expresó a favor de la independencia, el 10% a favor de crear un Estado catalán dentro de España (por ejemplo, promoviendo un país federal) y el 4,5% en contra de la independencia.

Esta votación descafeinada ha llegado precedida por una intensa campaña de comunicación por el lado del Sí-Sí (sí a que Cataluña se convierta en un Estado y sí a que ese Estado sea independiente), enfrentada a una escasa difusión de las alternativas unionistas.

Los promotores de la consulta, aparte de la Generalitat, han sido las entidades Assamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, con una decidida determinación a favor del sí independentista. Sus acciones se han centrado en la emotividad, la movilización ciudadana y en razonar los motivos por los que la región debería convertirse en un nuevo estado de Europa.

Su campaña se ha desarrollado sobre todo en Internet, donde algunos de sus vídeos han sumado más de medio millón de visitas en cuestión de días. La viralidad es evidente en spots como “El 9N votaré per tu” (con 300.000 visualizaciones en Youtube en 48 horas), que apela a la memoria de personajes insignes ya fallecidos, señalando que si aún vivieran seguro que se implicarían para favorecer el derecho a decidir de los catalanes.

La difusión de la idea se ha multiplicado, con cientos de usuarios en las redes sociales que han mostrado fotos recordando a sus familiares bajo la etiqueta #votarepertu. De hecho, las acciones digitales han sido una constante de la campaña y sus hashtags consiguen sistemáticamente situarse en la lista de “trending topics”.

Los vídeos de las entidades, realizados internamente o por pequeñas productoras y profesionales independientes que simpatizan con esas ideas, permiten reseguir el proceso de la movilización ciudadana de los últimos cuatro años, desde la manifestación de protesta contra la sentencia del Tribunal Constitucional que anuló varios artículos del Estatut d’Autonomia o la del 11 de septiembre de 2012 que resultó en un evento multitudinario, hasta la del siguiente año con la tarea de crear una cadena humana de más de 400 kilómetros o la de este 2014 formando la letra “V” en Barcelona, como símbolo del ansia de votar en un referéndum sobre la independencia. Finalmente, la campaña “Ara és l’hora” (“Ahora es el momento”) ha animado a la población en los últimos meses a sumarse a la votación prevista para el 9-N.

Las iniciativas emprendidas en un terreno más institucional tampoco han podido disimular el deseo de celebrar unas elecciones pese a la prohibición desde el gobierno de Madrid: los preparativos del 9-N han ido acompañados de varias campañas informativas por parte de la Generalitat de Catalunya, primero invitando a votar, después anunciando fúnebremente la prohibición de dicha votación y por último incentivando la contribución al sucedáneo de referéndum, definido como un acto para ejercer “la libertad de expresión, de opinión y de participación”.

Incluso si al final la votación no se llega a celebrar o si esta no tiene valor jurídico, la campaña independentista se ha convertido ya en un hito en la historia de la comunicación política moderna. Las entidades cívicas han tenido éxito en su actividad para crear una tendencia favorable entre la opinión ciudadana. Además, se apuntan como mérito que en todo momento, a lo largo de la polémica política, los que propugnan al Sí-Sí han dominado el lenguaje y los términos del debate público.

Así, su oposición ha sido el gobierno central de Mariano Rajoy, que ha llevado hasta el paroxismo la negativa a dialogar –causándole por su actitud una imagen negativa en Cataluña-, y la entidad Societat Civil Catalana, que ha reaccionado tarde y débilmente a una campaña proindependentista que llevaba años gestándose.

El resultado del 9-N no importa, porque no tiene validez legal ni se trata de unas elecciones con plenas garantías democráticas. Pero sí interesa su campaña de comunicación, una de las gestas más ilusionantes de la época reciente. Por eso, más pronto que tarde la sociedad española tendrá que “resolver el encaje” de las Comunidades históricas en su proyecto de país.


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