Mi nombre es Action, Oxi Action

Los fabricantes de detergentes demuestran gran fantasía al inventar marcas para sus productos

Mi nombre es Action, Oxi Action


(Artículo de opinión. Publicado en Diario Metro el 29 de septiembre de 2008)

El problema de la señora Ulrika Örtegren-Kärjenmäki es que se llama como se llama. Nunca resultó un inconveniente en su país, la bella Suecia, pero las tres diéresis de su apellido hicieron enloquecer el sistema informático de Ryanair. La compañía aérea no la dejó subir a uno de sus aviones en Inglaterra, porque el nombre no se había imprimido completo en la tarjeta de embarque. Ahora Doña Ulrika ha armado un gran escándalo y la aerolínea deberá indemnizarla por haber tenido que comprar un billete para el día siguiente.

Nuestro nombre es nuestra marca en la vida. En el caso de las empresas no viene decidido por un padre y una madre, sino que lo escoge el departamento de Marketing. Así que compadezco al detergente Kalia Vanish Oxi Action Cristal White, que se debe sentir muy desgraciado por esos cinco apéndices que le han añadido. Lo de inventarse nombres pirotécnicos es algo muy típico de los limpiadores y los cosméticos. Tienen que abrumarnos con que son el mejor desengrasante o desincrustante o desmaquillante del supermercado. Cuanto más se tiran el moco mejor, ahí están los Age Re-perfect Pro Calcium (es un antiarrugas, no una leche), la Neutrex Futura (los viajes en el tiempo se usarán para alertar a amas de casa de qué lejía deben comprar) y las megaperlas (si su ropa brilla más tiene que ser radioactiva). Pero admitirán que esta vez ha ido demasiado lejos la fantasía del fabricante de Kalia, Reckitt Benckiser (otro nombre que se las trae). Lo fácil es llamar a la marca como al dueño, como los ordenadores de Michael Dell, los pastelillos de los hermanos Martínez o, claro, los aviones de Christy Ryan.

Seguro que la señora Örtegren-Kärjenmäki está muy orgullosa de llamarse como se llama. Aunque a veces le conlleve algún contratiempo en los aeropuertos. Y que si se tercia, usará su apellido para la marca de algún producto que le apetezca vender. Yo, por si acaso, a mis hijos no pienso bautizarlos ni Oxi ni Action. No sea que cuando crezcan se les ocurra montar una empresa.

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